También en un viaje inesperado, improvisado e intempesitvo, Wilfredo y Edinur llegaron de Luna de Miel desde Maturín. En su noche de bodas decidieron huir del trabajo por unos días y en Citronela tuvimos la dicha de hospedarlos. No recuerdo cómo estaban vestidos a su llegada, lo que recuerdo es la botellita de Champaña que trajeron (de su misma rumba) y la cual compartieron con nosotros y con unos huéspedes escandinavos que estaban de partida.
Nos encanta tener TANTO AMOR rodeándonos...






